Encontrar trabajadores con talento es una tarea cada vez más complicada, por lo que retenerlos debe ser una de las máximas de cualquier empresario si quiere alcanzar el éxito. Todos los directivos deberían tener en cuenta este aspecto, para evitar perder a sus mejores trabajadores.

Sin embargo, son muchas las empresas que no prestan atención a sus empleados, provocando, según diversas encuestas, que un elevado porcentaje de trabajadores busca otro trabajo.

Cuando los buenos trabajadores no están contentos, van perdiendo su interés por el trabajo. Este proceso ha sido definido por Michael Kibler como “apagón”. “El apagón no es lo mismo que el agotamiento; los trabajadores que lo sufren aparentemente no están en crisis”, explica el experto, que a dedicado gran parte de su carrera estudiando este fenómeno.

“Parece que están trabajando bien, echan horas, contribuyen al trabajo en equipo, participan en las reuniones… pero están en un proceso de agobio continuo, que puede desembocar fácilmente en su marcha”, explica.

Para tratar de evitar estos apagones y que los buenos trabajadores se marchen, Travis Bradberry, presidente de TalentSmart, escribe en LinkedIn una guía con los principales errores que cometen, y que deben ser suprimidas para que los mejores trabajadores no se marchen.

1. Demasiadas reglas

Las empresas necesitan unas normas de comportamiento, pero con sentido común. Un par de normas absurdas (demasiado control, requisitos excesivos para cobrar dietas, etc.) pueden provocar que cualquier empleado se canse de la empresa, apunta el experto. “Cuando los buenos empleados se sienten vigilados, buscan otro lugar en el que trabajar”.

2. Tratar a todos por igual

El lugar de trabajo no es la escuela, y tratar por igual a todos los trabajadores, tanto a los buenos como a los malos, acaba minando la ilusión de los mejores empleados.

3. Permitir los errores

Que un jefe permita que los peores trabajadores cometan errores sin consecuencias lastra la motivación de todos los demás, que acaban rindiendo por debajo de sus posibilidades.

4. No reconocer los éxitos

No hay nada más sencillo y barato para motivar a un trabajador que agradecer su esfuerzo y reconocer sus logros. Que ocurra a menudo, es un síntoma de que la compañía va bien. Por contra, no recompensar el trabajo bien hecho acaba afectando a la motivación de los trabajadores.

5. No preocuparse por las personas

Más de la mitad de las personas que dejan su puesto de trabajo lo hacen por su relación con su jefe, según el experto. “Las empresas deben saber equilibrar la parte profesional y la humana”, insiste Bradberry. Un jefe debe saber celebrar los éxitos de sus empleados y empatizar con ellos en los momentos difíciles. “Es imposible trabajar para alguien más de 8 horas al día cuando no se involucra personalmente y no se preocupan por nada que no sea él mismo”, sentencia el experto.

6. Cortar sus pasiones

Google permite a sus trabajadores que dediquen un 20% de su tiempo a proyectos personales. De estas tareas surgen muchas veces interesantes productos para la compañía, pero su principal función es mantener a sus trabajadores comprometidos con la marca. Los empleados con gran talento suelen ser apasionados, y permitirles que desarrollen dichas pasiones permite que aumente su productividad y su satisfacción en el trabajo. Sin embargo, son muchos los empresarios que quieren que los trabajadores se aíslen de todo y trabajen como si fueran robots, temiendo que si los trabajadores se emocionan disminuya la productividad.

7. Trabajo aburrido

Si la gente no se divierte en el trabajo, no logra rendir al 100%. Las mejores empresas del mundo conocen la importancia de permitir a sus trabajadores relajarse un rato, bajo una premisa muy simple: Si el trabajo es divertido, se realiza mejor, y además los empleados se quedarán más tiempo en la empresa.

Fuente: http://www.eleconomista.es/

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