Hace como año y medio mi socio en este proyecto que se llama vida y yo platicábamos de algo que hacemos con frecuencia- visiones de futuro. Como adictos emprendedores estábamos envuelto en proyecciones de futuro, cómo veíamos esto o aquello y al estar en él nos dimos cuenta que estábamos en un ambiente limitado para tantas grandiosas ideas que teníamos.

Cuando eres papá o mamá en tus visiones también está el futuro de tus hijos y dibujando nos dimos cuenta que queríamos también más o mejor de todo para ellos, que los que nos tocó a nosotros. En ese momento perfecto nos miramos al unísono tal cual cómplices con experiencia y ahí supimos sin mucho hablar que era tiempo de partir.

¿Cómo lo haríamos? ¿A quién afectaríamos? ¿Qué nos costaría?, fueron las primeras preguntas de las semanas posteriores a ese momento de cómplices. Tratar de querer “complacer” a todos es el primer instinto como ser humano tienes y que si prestábamos mucha atención al mismo no lograríamos jamás partir. Emociones de miedo de decirlo, de qué nos dirán , de cómo se sentirán o reaccionaran nos mantuvieron ocupados por varias semanas en acciones no relacionadas a construir nuestro plan.

Un Buen día tuvimos la valentía de comenzar a jugar con la información , una gran idea nos ha surgido y wao que miedo en acción el ver las reacciones, “están locos”, “naaa están relajando” , “les irá muy mal”, “para qué si están súper bien”, “eso que inventan es súper difícil”, “porqué dejarán lo seguro que tienen,” “van a coger mucha lucha” fueron de las pocas reacciones ningunas curiosas de porqué nosotros sí queríamos hacerlo, más que para validar sus teorías que pudieron en ese momento hacernos abortar nuestras metas si sólo prestábamos atención a los consejos las opiniones de otros.

No podemos dejar de mencionar que sabemos que son personas que nos aman y que jamás sus intenciones no es que no estemos bien, pero qué tanto las opiniones de tu círculo de influencia están limitando el logro de tus metas es algo interesante de cuidar.