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La incomodidad es aquella parte que todos huimos – cambiar de algo muy conocido, controlado y manejado, a algo nuevo, incierto y diferente, es una sensación que en naturaleza no nos agrada, no tener seguridad del nuevo ambiente, el no saber lo que aún no sabes genera emociones diferentes en cada ser humano.

Los primeros días eran una mezcla de emociones, felicidad por estar trabajando por tus sueños y atreverte a hacerlo, como a la vez extrañar las costumbres cotidianas, tus personas más cercanas del día a día, una sensación que le llamo desapego que todo ser humano en naturaleza se apega a todo lo que puede, fue la primera sensación , sentir el vacío de algo a lo que te pertenecía. Una sensación pidiendo al menos un reemplazo que no podía darle inmediatamente, a la vez sentir excitación por lo nuevo que recibes, emociones polares que llegan a la vez.

Tener que activar la curiosidad, hacer mil preguntas para aprender cosas nuevas a veces tontas, cómo se llega al colegio y perderte.. ¿cómo se paga la luz? y pagarla tarde la primera vez, ¿dónde se activa esto?, ¿dónde compro lo otro?, ¿cómo se hace eso aquí? Y tener más de un centenar de preguntas las primeras semanas, simplemente abrumador. Verte fracasando tantas veces en el día en pequeñas cosas y aceptándolas como parte del proceso fue increíble para mí. Elevar mi energía positiva como decimos en Vivesmart, la solución para contrarrestar este sentimiento de agotamiento, ante tantas cosas nuevas que explorar.

Mis hábitos de energía positiva – escuchar música que me hacía vibrar positivamente, sonreír de poder estar viviendo esta experiencia, meditar y orar cada mañana, visualizarque todo iba ir tomando su ritmo, decretar TODO ESTA BIEN EN MI MUNDO, TODO FLUYE, ME ENCANTAN ESTOS NUEVOS APRENDIZAJES, fueron algunos de los que seleccione y repetí muchas veces, y por supuesto AGRADECER la más importante de todos , llegué a agradecermás de 100 veces por día y no puedo cansarme de repetir lo importante, estratégico y productivo que fue hacerlo. En cada tentación de quejarme lo intercambiaba por agradecer.

Cuidar a otros en el proceso también fue uno de los retos, nuestros familiares que también perdían y seres queridos cercanos, nuestros chiquitos que también estaban viviendo y practicando salir de la zona, protegerlos, acompañarlos en su incomodidad con amor, comprensión , paciencia requirió de un tiempo valioso las primeras semanas. Ellos también estaban sintiendo desde sus mundos experiencias que espero les sirvan en su crecer como seres humanos y líderes.

La salida de la zona también testea tus emociones, un día me senté a llorar ante un tonto comentario, o te irritas porque toda tu energía y paciencia está concentrado en el aprendizaje. Ser paciente contigo mismo, la fe de saber que todo va a estar bien , y darte permiso de que hay días mejores que otros son la clave de seguir caminando en estas nuevas aguas…